II. ASENTAMENTOS CASTREXOS

CASTRO DE A MADALENA

Medido y examinado en 1925 por Florentino López Cuevillas, aparece catalogado por primera vez: Seminario de Estudios Gallegos.

Para llegar hasta él tomamos la carretera de Santiago y a unos 8 Km de Ourense se llega al cruce de Gustei, allí viramos hacia la derecha, e a 2 Km está un cruce que indica la situación del pueblo llamado Madalena (o Madanela) que está situado en la falda del citado castro a 400 m. de altitud.

Se encuentra en un alto, aunque éste no es muy elevado, a 452 m. de altitud (hoja 187 del mapa topográfico nacional).

En el se realizaron obras de minería abriendo una zanja para buscar granates entre los cuarzos del monte, obras que estropearon en parte sus defensas.

Es un castro de un solo recinto provisto de un terraplén que por el Oeste mide ocho metros de alto y por el Este llega hasta los cuarenta. En el norte y oeste y en la mitad hay un escalón estrecho que hace a modo de glacis, y a su pie corre un foso de trece a quince metros de ancho con una escarpa de tres a diez metros de alto.

El foso se encuentra partido en un sitio hacia el noroeste, que se cree fue hecho para plantar pinos y hacer muros. El foso desaparece en el sur, donde se cree que nunca existió, quizás porque sus constructores se consideraban bien protegidos por un riachuelo que lo rodeaba por aquel lado. Ese riachuelo existe; pero no es lo suficientemente importante como para impedir que el castro no fuera sitiado.

Es casi circular:         

de norte a sur: 120 m.
de este a oeste: 115 m.

Presenta restos de hogares que se encontrarían en sencillas cabañas.

En torno a 1870 D. Daniel D'aguiar e Silva, emprendió en este lugar una explotación minera, que pronto abandonó, de la que quedan indicios: zanja que atraviesa el castro en le este,  una mina de diez metros de largo que se abre cerca de la zanja.

El corte de la zanja dio a conocer restos de hogares, trozos de cerámica castreja, un diles con decoración estampada.

Del folclore tomamos la idea de que estos castros estuvieron habitados por los moros y ahora parece ser que "viven dentro" de este castro. Según la gente del lugar, lo que ese hombre buscaba era el tesoro de los moros que antiguamente vivieran en el castro y que ahora habitan dentro de él. Pero parece ser que el único tesoro encontrado fueron trozos de cerámica, que ellos rechazaron y acabaron por abandonar tal yacimiento. Cuando se empezó "la explotación minera" la gente del lugar permaneció atenta a todo lo que salía del interior del castro y  se extendió el rumor de un gran tesoro propiedad de los moros.

CASTRO DE A SANTA ÁGUEDA

Este yacimiento arqueológico se encuentra en la parte superior del monte del mismo nombre a  una altitud de 682 m.

Según el mapa topográfico nacional, hoja nº l87, escala 1:50000, coordenadas: 42º 26' 38'' Latitude Norte y 4º 10' 15'' Longitude Oeste. Este monte actúa de divisor de 3 concellos, a saber, A Peroxa, Coles y Vilamarín; pero bien es cierto que a Vilamarín  pertence la mayor parte,  incluída la cúspide del citado monte.     

Se accede a él por una pista que arranca a la derecha de la carretera Ourense-Lugo a 3 km del cruce llamado Empalme (en Cambeo).

Rodea el castro un paramiento de 5m de alto que se alarga hacia fuera en un terraplén de 12m, corriendo a su lado un foso provisto de escarpa y contra escarpa de 9 m. de altura. Este foso en la banda del oeste se aleja del terraplén hasta formar uno de forma de antecastro de 28 m. de ancho.            

Medidas del recinto central:          

de norte a sur: 78 m.
de este a oeste: 75 m.

El hecho de haber tres recintos, lleva la posibilidad de que el situado en la parte inferior del castro, obedece a una ampliación del recinto castrejo por crecimiento demográfico. El recinto siguiente parece ser el propiamente defensivo, consta de una muralla que se asienta sobre un pronunciado terraplén, que hacia el exterior desemboca en una fuerte pendiente que se hace más acusada en las caras norte y oeste. En la parte baja  se encuentra este terraplén enmarcando ancho foso, protegido por un parapeto. Ese foso es mas pronunciado en la cara norte y oeste, y en la sur y este, hoy ya no se aprecia.

El monte también tiene defensas naturales, como un acusado desnivel.

Actualmente, la espesa vegetación dificulta la circulación por cualquiera de los recintos del castro y no se distingue ninguna de las estructuras nombradas por Ferro Couselo, lo que si se aprecia son murallas asentadas sobre el remate del terraplén, el cual se observa una fuerte pendiente en la dos caras.

Se realizaron 9 catas, todas ellas dentro de dos de los tres recintos del castro, solo una se encuentra fuera del segundo recinto. En ellas fueron descubiertos varios restos, destacando:

la planta de la antigua capilla dedicada a la santa que da su nombre al lugar.

restos de una posible edificación no definida y se observan estructuras en dos niveles superpuestos. La estructura presenta un sistema de construcción complejo con paredes divergentes; formando cuatro estancias, de las que solo se limpió una, donde existía un hogar. También aparecieron dos amarres de ganado, un hacha pulida parecida a las hachas neolíticas y dos pulidores. También un collar de pasta vítrea. Y paredes decoradas con surcos incisos formando bandas.

Fruto de estas excavaciones hay una pequeña colección de Terra Sigillata Hispánica, que no aparece referenciada en la libreta de campo de los excavadores, y  desconocemos la cata y nivel a la que pertenecen.

CASTRO DE SAN LOURENZO

Situado en un alto, donde se encuentra todo tipo de restos. No está excavado; pero se conoce su existencia debido a que el propietario del mencionado outeiro está haciendo en ese lugar una construcción, lo que lleva a la parcial destrucción del yacimiento. 

No hay información exacta de este yacimiento, de hecho ni siquiera podemos calcular su cronología aproximada; puesto que sólo tenemos restos de tégulas y de cerámica, que no fueron analizadas.

Fue una zona de cierta importancia en la antigüedad, ya que en ese mismo pueblo hay una capilla que tiene una ventana con forma un tanto extraña y que data de los siglos IX-X.

ADRO VELLO

Es un  asentamiento castrejo situado a unos 500m. al S.E. de la actual iglesia de San Juan de Coles. Está por debajo del pueblo de Paradela y cerca del pueblo denominado Seoane.

Respecto a su catalogación, solo Rivas Fernández lo menciona en sus escritos: Boletín Auriense, Artículos, ...

Sin embargo no es muy preciso en la descripción del lugar exacto de ubicación.